jueves, 22 de diciembre de 2011

SERMON DE MONTESINOS EN CANDELARIA 2011

TRAS LA HOMILÍA DE LA EUCARISTÍA, LOS DOMINICOS SEGLARES DE CANDELARIA, LLEVARON A CABO UNA PEQUEÑA REPRESENTACIÓN DEL SERMÓN DE MONTESINOS EL DÍA 18 DE DICIEMBRE, EL CUAL SE ADAPTÓ PARA NUESTRO DÍAS, Y NUESTRA SOCIEDAD.

ESTE FUE EL TEXTO UTILIZADO:



NARRADOR
Este es el relato de un sermón, pronunciado por un fraile dominico en la isla de la Española, que es como se llamaba entonces a lo que hoy son Republica Dominicana y Haiti.
Todos los sermones son transcendentales, o lo deberían de ser. El predicador habla de Cristo, en las lecturas nos habla Dios, en el Evangelio es el mismo Cristo quien nos habla de Dios, nos muestra la Gracia y el Amor.
El predicador, en la homilía y en su predicación, nos recuerda y enseña lo hablado por Dios, cualquiera que no actué así está faltando al encargo hecho por Cristo. El afán de notoriedad, lo fácil, lo que guste a todos, etc., es siempre contrario a la Verdad.
En la Española se cometían atrocidades. Desde su llegada, fray Anton Montesinos y los otros dominicos que con el habían sido enviados en misión, estaban luchando por cambiar la crueldad con que se trataba a los indios. Durante quince meses hablaron con todo el mundo, para convencerles de cambiar la triste suerte de los nativos. Nadie les oyó, nadie les hizo caso, la codicia y la crueldad caminan de la mano.
Tristes por la situación y sin poder callar la Verdad de Cristo, decidieron hablar desde el pulpito. Decidieron ser auténticos cristianos, verdaderos predicadores y atreverse a todo por el Amor.
Aquel año de 1511, en este año se cumplen 500 de estos hechos, el día 21 de diciembre era cuarto domingo de adviento, como hoy. Los frailes acordaron componer un sermón en que todos tendrían parte y que fray Antón, por ser el mejor que hablaba lo escribiera y pronunciara. El prior le pidió a fray Antonio que abriese el Evangelio y les leyese el texto que se proclamaría el cuarto domingo de adviento. Entonces era el capítulo 1 del evangelio de Juan el que se leía, con la actual liturgia se lee el tercer domingo de adviento. En el versículo 23 Juan responde a los fariseos:




         PRIOR
Hermanos, no podemos seguir hablando a cada uno y sin que nadie nos escuche. Quince meses de suplicas y de ruegos llevamos con esta gente y no han servido para nada. Como predicadores de Cristo lo haremos desde el púlpito, veamos si hablándoles así entran en razón. Haremos un sermón, lo firmaremos todos, así sabrán que es el sentir de todos nosotros, y que las palabras dichas son responsabilidad de todos.
Fray Montesinos, léanos lo que dice el evangelio del cuarto domingo de Adviento
MONTESINOS
“Ego vox clamantis in deserto: “Dirigite viam Domini”, sicut dixit Isaias propheta”.
Yo soy una voz que grita en el desierto: allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
NARRADOR
La ceguera de los avaros, de los codiciosos, de los crueles, les hace interpretar a su satisfacción el texto.


COLONO 1
Si el mismo evangelio lo dice, allanemos el camino al Señor, sobre todo a nuestro señor el dinero.
COLONO 2
Para que el camino este llano hay que aplastar bien todo, los indios están para rellenar y facilitar el camino.
COLONO 3
Los indios, los pobres, los discapacitados, los ancianos, los débiles, es decir todo eso que hay mucho y sobra, están para ser utilizados y después a por otros, que hay más.
COLONO 4
Si se terminan los indios traemos negros y a seguir con el negocio.

NARRADOR
 
Aquel domingo 21 de diciembre del año 1511 se celebra la misa del cuarto domingo de Adviento.

Después de proclamadas las lecturas fray Antonio Montesinos se inclina profundamente ante la cruz, coge la Biblia, la besa con veneración y se dirige al pulpito.
Lo que ocurrió después está escrito con letras de oro en la historia de la humanidad y de la Iglesia.

MONTESINOS

Yo soy voz de Cristo en el desierto de esta isla y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos la oigáis; la cual será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y más espantable y peligrosa que jamás pensasteis oír.
Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios?
¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas?
¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis por sacar y adquirir oro cada día?
Estos, ¿no son hombres?
¿Esto no entendéis, esto no sentís? ¿Cómo estáis en tan profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Tened por cierto, que en el estado en que estáis, no os podéis más salvar, que carecen de fe y no quieren la fe de Jesucristo.
Los inmigrantes, ¿no son hombres? Los presos, ¿no son hombres? Las mujeres, ¿no son hombres? Los niños ¿no son hombres? Los discapacitados y los no nacidos, ¿no son hombres? Los que padecen sida, los ancianos, los pobres… ¿no son hombres?



VOZ 1   Los inmigrantes vienen a quitarnos los trabajos
VOZ 2   Son todos unos delincuentes
VOZ 3  Los presos están donde tiene que estar y encima les damos de comer
VOZ 4   Las mujeres están para fregar y criar hijos
VOZ 5  Los niños pobres a trabajar, asi aprenden para mayores.
VOZ 6  Los discapacitados solo son un estorbo y un gasto inútil de dinero
VOZ 7  Si no quieren tener el SIDA que no pequen
VOZ 8  Los viejos al asilo, y que se mueran rapidito, que cuesta un montón de euros mantenerlos.
VOZ 9 Los pobres, que aprendan a trabajar y no se lo gasten en vicios
TODOS: alboroto y gritos mirando al Prior
  QUE SE RETRACTE, QUE SE RETRACTE…….

PRIOR.
Fray Montesinos, preparad el sermón del próximo domingo, el primero después de la Natividad de Nuestro Señor y aclare lo que no han querido entender.
NARRADOR
Fray Montesinos subió el siguiente domingo al pulpito y leyó los primeros versículos del capitulo 36 del libro de Job

MONTESINOS (mirando la Biblia)
Repetam scientiam meam a principio et sermones meos sine mendatio esse probabo:

(mirando su sermón escrito)
2 Sopórtame un poco, y yo te instruiré: aún queda algo por decir en defensa de Dios.
3 Traeré de lejos mi saber para justificar a mi Creador
4 No, mis palabras no mienten: es un maestro consumado el que está junto a ti.
5 Dios es grande y no se retracta, él es grande por la firmeza de sus decisiones.
6 El no deja vivir al malvado y hace justicia a los oprimidos






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